En hospitalidad, la estética importa. Pero no es lo primero.
Una escena del primer episodio de The White Lotus —la serie de HBO ambientada en el Four Seasons Resort Maui— puede ser un buen punto de partida para pensar este tema: un grupo de huéspedes llega a un resort paradisíaco y es recibido por el personal del hotel en fila, con una actitud disponible y un semblante receptivo. Lo que Mike White eligió mostrar en ese primer plano no fue la arquitectura, ni el paisajismo, ni los amenities: fue la gente del hotel, su ritual de bienvenida y su actitud de servicio.
Esa escena retrata algo que no figura en la descripción de la habitación al bookearla, ni se recita asociado al precio por noche. Sin embargo, suele ser lo que más aparece en las reviews positivas —o negativas— que los clientes dejan en plataformas como TripAdvisor o Google Maps.
Four Seasons Resort Maui
Lo que las personas recuerdan
En servicios de hospitalidad, el diseño de la experiencia, la calidad y la calidez del servicio suele ser lo que las personas recuerdan. Es lo que produce el efecto de hacerlas sentir, desde el primer segundo, en un lugar que fue pensado para ellas.
El diseño de la experiencia —comprendiendo desde la concepción de la infraestructura, el diseño de los servicios y los protocolos de comportamiento del staff— suele ser una herramienta clave para cumplir con el propósito que muchos negocios del sector se proponen alcanzar: un ambiente tan único como especial para los clientes. Una manera particular de recibir, de acompañar, de hacer sentir que lleve a esas personas a pensar que lo que ese lugar tiene para darles sería imposible de experimentar en cualquier otro.
Los servicios de hospitalidad saben que los consumidores esperan más que espacios con buena infraestructura o destinos paradisíacos: buscan conectar con lugares que los hagan sentir especiales para predisponerse a experimentar momentos de disfrute que queden grabados como memorias.
La experiencia precede y justifica a la estética
Podemos pensar que Aman Resorts vende la experiencia de sentirte local en un lugar que no es el tuyo. Que Six Senses vende un concepto de lujo por fuera del lujo convencional: elige apostar al bienestar integral como elemento central de toda su propuesta. En estos casos, la experiencia precede y justifica a la estética.
Un punto de partida excelente para cualquier negocio de h
Aman Luxury Hotels & Resorts
Six Senses Wellness Resort
Cuando la estética no alcanza
Quienes vivimos en ciudades cosmopolitas somos testigos frecuentes de un fenómeno frustrante: proyectos de hospitalidad —bares, cafeterías, restaurantes, hoteles boutique— que invierten mucho para terminar capturando poco. Bajan dinero en desarrollar espacios con un refinamiento visual considerable, pero a los pocos meses terminan cerrados o vacíos a puertas abiertas.
El look es impecable. El café viene en una taza de diseño. La vegetación se suspende desde el techo con una intención editorial inspirada en un catálogo de interiorismo de Copenhague. Pero algo falla: la experiencia.
La pregunta que habría que hacerse en el momento cero de un proyecto de hospitalidad no es “¿cómo va a verse esto?” sino “¿cómo va a sentirse esto?”
¿Cómo vamos a fomentar un sentido de pertenencia auténtico? ¿Cómo hacemos para hacer sentir al consumidor en casa estando fuera de casa? ¿Cómo estimulamos la próxima visita? ¿Tenemos un diseño del servicio, o solo un diseño del espacio?
Un logo bien resuelto es necesario. Una paleta cromática coherente, también. Una tipografía que respalde el estilo de la marca, clave. Pero si el staff no sabe para qué existe el lugar, si el menú no hace uso del storytelling, si la música está divorciada de la propuesta gastronómica —entre otros factores—, ningún recurso gráfico salvará esa experiencia.
Los tres frentes del branding en hospitalidad
En el fondo, los servicios de hospitalidad son productoras de momentos especiales. Por eso, el activo más preciado de los negocios en este sector es la capacidad de ser recomendados —idealmente, de manera apasionada. En este contexto, el branding opera en al menos tres frentes simultáneos:
- Narrativa y storytelling: la historia que el lugar cuenta sobre sí mismo y que los huéspedes replican cuando lo recomiendan.
- Arte y lenguaje visual: la identidad que hace reconocible al espacio y construye expectativa antes de la visita.
- Experiencia y diseño de touchpoints: cada punto de contacto entre el negocio y el cliente, desde la reserva hasta el checkout.
Proyecto "La Guillermina" - Estudio Nómade
Juntas, bien orquestadas y bien dirigidas, estas tres dimensiones configuran la atmósfera única que hace que el consumidor elija el lugar —y que quien no puede asistir sienta que se está perdiendo algo.
Una visión sólida como norte
En servicios de hospitalidad, el branding se encarga de ecualizar variables que de fondo involucran el trabajo de un arsenal de actores: desde arquitectos, paisajistas e interioristas hasta chefs, gerentes, creativos, diseñadores y fotógrafos.
Una visión sólida de los iniciadores del negocio y un norte claro estipulado por la estrategia de marca suelen ser las dos variables clave para que todas estas disciplinas comulguen a favor del desarrollo de ambientes, experiencias y servicios prácticamente imposibles de imitar.
Nuestro trabajo en hospitalidad
En Estudio Nómade llevamos años trabajando en proyectos de hospitalidad para destinos vacacionales y residenciales de lujo. Proyectos donde desembarcamos no estrictamente a hacer el logo, sino a entender —junto al cliente— cuál era la experiencia que buscaba ofrecer, y qué decisiones debería tomar para construir una marca capaz de sostenerse y proyectarse en el tiempo.
Algunos de los proyectos que mejor ilustran este enfoque:
- NUR — José Ignacio, Uruguay. Concepto gastronómico experiencial que opera como marca spin-off de LUZ Culinary Wine Lodge. Nuestro trabajo comenzó edificando la base conceptual de NUR, la definición de sus valores de marca —intriga, intimidad, exclusividad, celebración, deleite, encuentro— y la arquitectura de marca respecto de LUZ. Más que diseñar un restaurante tradicional, tuvimos el desafío de diseñar tres atmósferas distintas bajo una misma identidad.
- Sacromonte — Pueblo Edén y Jacksonville, Uruguay. Marca de producción vinícola artesanal con servicios de hospedaje, gastronomía y experiencias outdoor. Acompañamos a su creador desde un abordaje que fusionó branding y negocios: diagnosticamos el estado de su ecosistema de marcas, identificamos áreas de mejora y postulamos lineamientos para gestionar sus dos geografías de manera ordenada y consistente.
- Solera — José Ignacio, Uruguay. Bar de vinos y tapas que opera todo el año, con una propuesta que gira alrededor de una barra 360 como centro social del espacio. Nuestra tarea frecuente es interpretar la visión de su creadora y amplificarla con estrategia, diseño y narrativa: desde el concepto de los menúes hasta activaciones del negocio sobre nuevos soportes.
¿Trabajamos juntos tu proyecto de hospitalidad?
Si buscás un estudio que te acompañe a construir una propuesta de branding para llegar más allá del look y diseñar una experiencia que las personas recuerden y recomienden, quizás conectarnos sea una buena opción.